“Una política, una señora de Zaragoza y una prostituta se sientan a cenar, y esto no es el inicio de un chiste”.
Así comienza este cuento de tres mujeres unidas por el hilo del jersey que están dispuestas a comerse, en una noche mágica donde la temperatura, el lugar y la hora se han detenido. Se sientan a la mesa, aunque nunca consigan hacerlo de manera física, comen, sin llegar a alimentarse y hablan de la lucha y las armas que han tenido que desarrollar para seguir vivas. La primera es hija de la segunda y la tercera ni siquiera existe. Todo ello narrado, con palabras, cuerpo, música y silencios, por una sola actriz.